REAL. Una oda a la esperanza.

Después de deleitar a los lectores con los bestiales mates de Hanamichi Sakuragi en Slam Dunk; Takehiko Inoue vuelve a acercarnos al formidable y “hoy tan de moda en nuestro país” deporte de la canasta.Real nos introduce en un mundo lleno de balones de cuero, marcadores electrónicos y muñecas de seda, pero como novedad va a introducir un elemento que marcará el transcurso de la historia; la silla de ruedas. Este concepto de baloncesto será la clave para inmiscuirnos en las vidas de tres personajes cuyas desgracias y sufrimientos personales disponen la base del argumento en la obra.Nomiya es un joven degradado por la sociedad debido a su mala conducta. No tiene ninguna deficiencia física pero se ha visto involucrado en un desgraciado accidente del cual se siente responsable que ha dejado tocada su situación emocional. Además se ha visto obligado a abandonar la practica del baloncesto, hecho que le ha marcado de una manera catastrófica. Algo parecido le ha pasado a Takahashi, que ha pasado de ser una prometedora estrella del baloncesto a confinarse en una silla de ruedas. Le costará aceptar su nueva situación y tratará de no rendirse ante la adversidad, no sin antes hundirse bajo el mayor y más cruel pesimismo. Como contraste, aparece el personaje de Togawa; otro de esos hombres soñadores que luchan por alcanzar sus metas y que no se detienen ante nada, pero a los que la fortuna les ha dado la espalda.No podría catalogar el comic de Inoue como un apasionante comic de baloncesto, pero si como una espectacular obra cuyos hechos narran la mismísima realidad de la vida más cruda y desagradecida. Una obra con todos los elementos que hacen infeliz al ser humano en la vida real desde el primero hasta el último. Pero también supone todo un homenaje al sacrificio y afán de superación que de manera incomprensible nuestra misma condición de seres humanos nos ha atribuido.
A.Ramone.






